Zoonosis en canaricultura

Eloy Parra Boyero
Criador Nacional X-863

 

La canaricultura, más que una afición, muchas veces se transforma en una auténtica pasión. Un buen aficionado afirmaba que los canarios eran su “animómetro”, bastaba ver cómo se encontraban los canarios para saber cómo estaba de ánimo su dueño: si sus pajaritos iban bien, él estaba contento, y por el contrario, cuando tenían algún problema, su ánimo se venía abajo.

Es curioso lo poco racional que resulta el estado de ánimo de las personas, muchas veces estamos disgustados por pequeñeces, y sin embargo problemas gordos, una vez que ha pasado algo de tiempo por encima de ellos, no alteran nuestro ánimo.

Pues bien, aunque los pajaritos sean nuestro “animómetro”, y aunque los sentimientos nos hagan estar contrariados por pequeñeces como la enfermedad de uno de nuestros canarios, no hemos de perder de vista que por encima de la salud de un canario hay otra cosa mucho más importante, que es nuestra propia salud, y la de los que nos rodean.

Por ésto, el objetivo de este artículo es repasar las principales zoonosis que pueden amenazar al canaricultor. Las zoonosis son enfermedades infecciosas de animales que son transmisibles al hombre.

Como veremos a continuación, una gripe que solo nos afecta a nosotros y no ha contagiado a nadie de nuestro entorno, o un resfriado que dura mucho tiempo, son signos que los canaricultores debemos conocer como indicativos de una posible zoonosis.

Es importante señalar, que estas enfermedades no tienen una gran incidencia, por lo que en general no deben hacernos desterrar nuestra afición. Para la mayor parte de las personas las enfermedades de los canarios no suponen un riesgo importante.

                   Alveolitis alérgica, o pulmón del cuidador de aves

La alveolitis alérgica no es propiamente una zoonosis ya que no la padecen los canarios, pero sí la provocan en el hombre. Es una de las enfermedades de mayor incidencia entre las provocadas por aves.

Una crisis aguda suele ser causada por una sobreexposición al polvo en una persona previamente sensible, como por ejemplo la que se produce cuando se hace una limpieza general en una suelta. Los síntomas ocurren en un corto espacio de tiempo, e incluyen tos, dificultad respiratoria, fiebre y escalofríos. Si la exposición al polvo que produce la reacción alérgica se interrumpe en ese momento, los síntomas suelen ceder sin necesidad de tratamiento.

                   Clamidiosis, ornitosis o psitacosis

De nuevo en el hombre los síntomas son similares a los de la gripe, apareciendo de forma súbita fiebre, temblores, dolor de cabeza, dolores articulares, pérdida de apetito, tos y dolor en el pecho. Sin embargo esta enfermedad puede llegar a ser mucho más seria y causar la muerte en casos extremos. Supone un gran riesgo para personas con SIDA o con el sistema inmune deteriorado.

Una de las cosas que hay que saber de esta enfermedad es que la puede padecer un pájaro durante años estando aparentemente sano, y actuando mientras tanto como portador de la misma y como agente de contagio.

El tratamiento en los pájaros se hace a base de clortetraciclina u otros antibióticos de amplio espectro durante períodos largos de al menos 45 días. El tratamiento en las personas se hace en base a tetraciclinas durante 21 días.

                    Salmonelosis

La mayor parte de las especies animales son susceptibles de ser contagiadas por esta bacteria. A veces la infección no produce manifestaciones clínicas. Los síntomas más comunes son los de una infección gastrointestinal, es decir, vómitos, diarrea y fiebre moderada. Pero la infección puede agravarse, en especial en niños y ancianos, y producir deshidratación, debilidad y en casos extremos muerte. En los casos severos se puede acompañar de fiebre alta, dolores de cabeza y abdominales (bazo), y septicemia (infección en la sangre). La infección también puede afectar a de forma local a determinados órganos, como el corazón, riñones y meninges, entre otros.

La forma de transmisión de la salmonelosis es mediante la ingestión de comida o agua contaminada por heces de un animal o persona enferma, y también a través de la saliva. Hay personas que pueden ser portadores de la enfermedad de por vida. La salmonella enteriditis es capaz de penetrar en el interior de los huevos e infectarlos, y de esta forma estar presente en huevos no cocidos.

                      Colibacilosis

La colibacilosis está causada por la bacteria Escherichia coli. Esta bacteria es un habitante normal en el intestino de muchos animales, incluido el del hombre. Hay una gran variedad de cepas, algunas de las cuales son específicas de determinadas especies. Muchas de ellas son inofensivas y alguna, como la E. coli O157 es bastante peligrosa, pudiendo ser mortal en alguna ocasión en el ser humano.

En las personas, las cepas patógenas, producen normalmente diarrea, y otros síntomas que dependerán del tipo concreto de E. coli de que se trate. Estas complicaciones pueden incluir fiebre, disentería (diarrea con pujos y alguna mezcla de sangre), estado de shock (tensión baja, pulso rápido y débil, taquicardia, extremidades frías, palidez y obnubilación mental de intensidad variable), y púrpura (pequeñas puntos rojizos producidos por rotura de vasos sanguíneos en la piel y mucosas).

En los canarios la diarrea es también el síntoma común, estando el pájaro embolado, apático, con poco apetito y pérdida de peso. Si la bacteria se extiende a la sangre (septicemia), puede provocar daños en el hígado, articulaciones y riñones. Las hembras pueden verse afectadas en el útero, y padecer infertilidad crónica.

                          ——–conclusiones———

Los canaricultores deben saber que pueden contraer enfermedades por culpa de los canarios. La frecuencia de la transmisión de enfermedades de los canarios a los hombres es baja, pero los niños, ancianos y personas con el sistema inmunológico deteriorado deben ser cautos.

Muchas de estas enfermedades se transmiten por ingestión de comida o agua infectada por excrementos de los pájaros, por lo que la higiene es una medida preventiva básica, más aún teniendo en cuenta que el sistema inmunológico puede defenderse de pequeñas agresiones, pero sucumbir ante constantes o masivas exposiciones a fuentes contaminadas.

Si vamos al médico con síntomas de tipo gripal o diarreas, es conveniente que indiquemos nuestra condición de criadores de canarios.

© Eloy Parra Boyero

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