Difteroviruela

La Viruela del Canario, también conocida como Difteroviruela o Enfermedad de Kikuth, es la patología vírica con mayor incidencia en los aviarios deportivos de pequeñas aves. Producida por un Poxvirus, presenta distribución mundial y puede afectar a todas las especies criadas en ornitología deportiva.

Durante las últimas décadas ha diezmado muchas instalaciones ornitológicas, echando por tierra las ilusiones de criadores que veían como en cuestión de días el trabajo de muchos años de selección genética desaparecía de mano de una enfermedad devastadora.

Esta enfermedad se presenta principalmente en la época otoñal o a principios del invierno, coincidiendo con la fase final de la muda de nuestras aves. Aunque dependiendo de las condiciones ambientales puede desarrollar brotes durante otro periodo, en nuestras latitudes sigue un patrón bastante estacional.

 

El contagio se produce de forma muy rápida entre los ejemplares, siendo las vías principales de acceso del virus por heridas o lesiones en piel y mucosas (no puede atravesar la piel sana) o mediante vectores naturales (picaduras de insectos). Una vez contagiada el ave, la incubación de la enfermedad puede prolongarse desde4 a30 días, aunque normalmente no tarda más de una semana en comenzar a presentar los primeros síntomas clínicos.

Viruela aviar o Difteroviruela en canariosAunque el estrés, la sobrepoblación de jaulas y voladeras, la falta de higiene y el contacto con aves silvestres se han definido como algunas de las causas predisponentes que pueden facilitar la aparición de esta enfermedad, se estima que el mayor porcentaje de presentación de nuevos brotes se debe principalmente a la llegada de nuevas adquisiciones al aviario provenientes de instalaciones con problemas, unido a que no se realiza un periodo de cuarentena adecuado tras su llegada. La asistencia a concursos ornitológicos y las visitas a otros aviarios también se consideran factores de alto riesgo.

Una vez que el pájaro se ha infectado, la enfermedad puede desarrollarse de dos formas distintas, dependiendo del nivel de infestación vírica y del estado inmunitario del ave. Así podemos encontrarnos:

 

  • Forma cutánea: presentación circunscrita a los tejidos externos del organismo, observándose alrededor de los ojos, en la comisura del pico o en las patas. Comienza con la aparición de pequeños nódulos sobre la piel o las mucosas externas, que pronto pasarán a convertirse en pápulas amarillentas, y más tarde, en costras negruzcas. El picor que producen obliga al ave a rascarse constantemente contra los barrotes, palos y bebederos, provocando la pérdida de las plumas en esas regiones y originando erosiones de mayor o menor importancia. Estas heridas pueden servir de entrada para otras patologías secundarias, tanto bacterianas como fúngicas. Suele presentarse con lagrimeo.

La tasa de mortalidad no es elevada ya que es una presentación autolimitante. La muerte asociada a esta forma variólica se producirá debido a problemas en la visión o en la deglución de los alimentos por extensión de las lesiones. Es frecuente encontrarse pérdidas de un ojo o la amputación de algún dedo a causa de las lesiones causadas por las pústulas.

  • Forma diftérica: presentación con disfunción respiratoria grave por oclusión de las vías altas. Se producen lesiones pseudomembranosas blanquecinas en boca, esófago y vías respiratorias, ocluyendo el espacio para el intercambio del aire y obligando al ave a jadear con el pico abierto. También impide la deglución de los alimentos, degenerándose el estado corporal rápidamente.

La tasa de mortalidad es muy elevada durante las primeras fases, pudiendo encontrarnos algunos ejemplares muertos sin sintomatología previa aparente.

Viruela aviar o Difteroviruela en canariosComo consecuencia a todo lo expuesto anteriormente, podemos ver que esta patología es muy peligrosa para nuestros aviarios, a la vez que difícil de controlar una vez instaurada en el organismo de las aves. Los tratamientos antibióticos o sintomáticos no presentan efectividad alguna frente a este virus, estando indicados únicamente para controlar las infecciones secundarias que pudiesen aparecer y para acelerar la curación de las pústulas.

El único tratamiento farmacológico efectivo es la vacunación preventiva, y por suerte, esta es una de las pocas patologías víricas en las pequeñas aves de jaula que cuenta con una vacuna específica para tal fin.

Además de la vacunación, nuestros esfuerzos deben dirigirse hacia la prevención. Debemos extremar tanto la higiene como la desinfección de materiales e instalaciones, reducir las causas de estrés en las aves, aislar a los individuos enfermos (siempre, no solo a los sospechosos de esta patología), controlar o restringir las visitas al aviario en las épocas otoñales, y sobre todo como medidas específicas frente a esta enfermedad, utilizar telas mosquiteras en los accesos al aviario y realizar cuarentenas prolongadas a las nuevas incorporaciones que realicemos.

 

Roberto C Fernández Álvarez

VETORNI SL

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